Historia

“À la ville de… Barcelona”, pronunció Juan Antonio Samaranch en 1986. Sus fabulosas palabras hicieron historia, marcando un antes y un después en el rumbo de Barcelona. En 1992, Barcelona se convirtió en la sede de los Juegos Olímpicos.

Desbordantes de ilusión, nos sumamos a la visión común: proyectar lo mejor de nuestra ciudad, colocándola en el epicentro del cosmopolitismo. Decidimos construir un hotel cerca del estadio Olímpico de Montjuïc y, a la vez, próximo al centro de Barcelona. Así nació el Onix Fira en Plaçza Espanya, con vistas al Parque de Joan Miró.

A finales de los años noventa, en una Barcelona mucho más europeizada, nos embarcamos en un nuevo proyecto hotelero, ubicado en Rambla Catalunya, en pleno corazón de la ciudad. Apostamos por rehabilitar una finca de principios del siglo XIX, antigua sede del Banco Popular. Durante la guerra civil española, el edificio fue utilizado por los barceloneses como casino ilegal, un lugar donde se empleaba tabaco y chocolate como moneda de cambio. En 2002, tras cinco años de intenso trabajo, inauguramos el Onix Rambla.

Poco tiempo después, nos aventuramos a construir un tercer hotel. Esta vez se trataba de un edificio en el corazón del barrio del Raval. Onix Liceo abrió sus puertas en 2007, transformando en un hotel de cuatro estrellas la antigua sede policial del distrito, la panadería y unos cuantos apartamentos.

La fachada, el patio y la escalera de este hotel fueron declarados patrimonio arquitectónico. Un equipo especializado de carpinteros se encargó de rehabilitar los arcos mozárabes del patio. Durante las obras, emergieron en el sótano unas paredes romanas que han de ser periódicamente revisadas por historiadores.